María José Quintanilla y el histórico sesgo clasista del Festival de Viña
Columna de Rodrigo Vergara Rojas: "Creo que María José (Quintanilla) es víctima de un eterno sesgo clasista. Por historia, el Festival de Viña ha sido reticente a géneros musicales de gusto y aspecto “excesivamente populares" como la cumbia, la ranchera chilena y la llamada ´música cebolla´".
“A VIÑA, A VIÑA”. El clamor de un Estadio Nacional repleto en el cierre de la Teletón pidiendo que María José Quintanilla esté en Viña 2026 fue demasiado notorio. Y es que la otrora niña prodigio de Rojo tiene méritos de sobra para volver al escenario en el que brilló a gran altura en el 2004. Gran cantante (por algo fue apadrinada por Juan Gabriel), profesional de tomo y lomo, consagrada a nivel nacional, referente de la música ranchera, con gran impacto radial y en regiones. Además, es uno de los principales rostros de Mega, canal dueño del evento, donde condujo un docureality de la gala del Festival pasado y actualmente anima “Coliseo”, programa que busca un comediante para el próximo. Dado todo esto, sorprende que no sea número puesto en la parrilla de artistas. Se habla de un tema con la productora Bizarro, criticada por su gestión de eventos, lo que daría para otra columna.
Aparte de cultivar un estilo muy popular, María José luce con orgullo sus raíces en un campamento de Maipú y su experiencia como estudiante de liceo municipal. Como dijo en una notable entrevista del canal de Youtube “Mujeres que Suenan” a mediados del 2024, se dio cuenta que su origen, lenguaje y maneras de interactuar causaban incomodidad en el ambiente artístico. Esta parte lo deja explícito: “Llegan los típicos asesores que no son asesores. ‘Oye, María José podría vestirse de cierta manera’, ‘María José podría andar en un auto de cierta no sé qué’, siempre queriendo meternos en este patrón, y a mí la verdad nunca me interesó”.
Creo que María José es víctima de un eterno sesgo clasista. Por historia, el Festival de Viña ha sido reticente a géneros musicales de gusto y aspecto “excesivamente populares" como la cumbia, la ranchera chilena y la llamada “música cebolla”. En resumen, la pauta musical de radios como Colo-Colo y Corazón. En todo caso, se privilegia a exponentes más “estilizados” como Douglas, Charlie Zaa, La Noche, Américo y Noche de Brujas.
Inicialmente, las orquestas de música tropical como La Sonora Palacios y Pachuco y la Cubanacán no eran tomadas en cuenta para Viña por ser consideradas “inadecuadas para un festival internacional”, lo que cambió después del paso del merenguero dominicano Johnny Ventura en 1984; el bolerista peruano Lucho Barrios nunca enfrentó al Monstruo; Zalo Reyes no volvió después de su mítica incursión de 1983; Palmenia Pizarro debutó recién en 2001, y la programaron a continuación de Douglas; Adrián y Los Dados Negros, muy populares en su momento y que hasta cerraron la Teletón de 1998, nunca tuvieron la oportunidad; de la música ranchera chilena, solamente Los Hermanos Bustos enfrentaron al Monstruo en 2005; los grupos de “sound” como Alegría y American Sound nunca fueron, pero sí cumbieros argentinos como Comanche, Ráfaga y Antonio Ríos; de la "Nueva Cumbia Chilena", apenas apariciones testimoniales de Juana Fe y Villa Cariño, mientras hubo espacio para la movida del Mar del Plata (Chocolate/Nietos del Futuro) y la cumbia cheta (Marama/Rombai).
Hay artistas chilenos “populares”, como los de la Nueva Cumbia, Jordan, Paula Rivas, Los Charros de Lumaco y Zúmbale Primo, exitosos a nivel nacional, que arrasan en las entregas de premios, pero cuyo techo máximo parece ser Olmué. Otros, como Los Vásquez y Chico Trujillo, se han resistido a Viña pues no les ofrecen las condiciones que exigen. Mon Laferte y los del género urbano han ido porque el éxito internacional de la primera y el dominio monopólico de los segundos hacen imposible excluirlos.
Rodrigo Vergara Rojas.